En los últimos días, los medios de comunicación han dado un gran despliegue a la muerte de doce niños y tres adultos en las poblaciones de Domingodó y Carmen del Darién en el departamento del Chocó. Desde el presidente, pasando por la iglesia, empresarios y politiqueros, se mostraron “indignados” ante este hecho tan estremecedor y "fuera de lo común".
Las declaraciones al respecto no se hicieron esperar, ¡Es culpa del gobierno!, ¡es culpa de algunos corruptos!, ¡es culpa de los padres irresponsables!, etc., etc., etc. Algunos comentarios han llegado al extremo del descaro, como los hechos tanto por Julio Ibargüena, gobernador del Chocó, como por Diego Palacio, ministro de Despro… perdón, de Protección Social.
Ibargüeña, reconoció que efectivamente se han producido muertes de niños por desnutrición, sobre todo en las comunidades indígenas, pero lo calificó como un problema de cultura ancestral y no de malversación de fondos. Palacio, afirmó que “la situación es difícil porque se han registrado 139 casos de diarrea de enero a marzo, pero las muertes no obedecen estrictamente al hambre sino a cierto grado de desnutrición”, y a “problemas gastrointestinales, específicamente gastroenteritis”.
Del primer comentario no hay mucho que decir, pues se cae por su propia estupidez, ¿Cuántos siglos vivieron los indígenas en esta región, sin que su "cultura ancestral" exterminara a sus niños?
De las afirmaciones de Diego Palacio, sí se puede y se debe decir algo más, ya que éstas podrían despistar a algunos incautos. Empecemos por decir que efectivamente en el Chocó, se presentan altos índices de gastroenteritis y sí, la diarrea es su principal síntoma, aunque esta enfermedad no sólo se ve en niños, también es común entre adultos y ancianos; pero, ¿Qué es la gastroenteritis? La gastroenteritis es una infección bacteriana que afecta los intestinos, produciendo dolor abdominal severo, náuseas, vómitos y diarrea (acuosa, o con pus, sangre o moco). Además puede presentar fiebre, la gravedad depende de la pérdida masiva de agua. Esta enfermedad, es la causa principal de otras de mayor gravedad como Marasmo y kwashiorkor. Marasmo es la misma enfermedad que sufren millones de niños en el África, y cuya imagen es tan representativa en países como Etiopia y Somalia. Sí, es la misma enfermedad en la que a los niños se les ven los ojos brotados, el abdomen inflamado, donde su caja torácica es sumamente notoria y el crecimiento es completamente deficiente. Kwashiorkor, tiene el mismo origen y es producto de brindarle a los niños, dadas las condiciones de extrema pobreza, una dieta a base exclusivamente de féculas (papa, yuca, maíz, plátano) y muy baja en proteínas.
Estas enfermedades tienen graves consecuencias, pues la carencia de proteínas impide el crecimiento y aumenta considerablemente el riesgo de infecciones. A la vez que provoca retraso tanto físico como mental. Aunque la nutrición mejore con posterioridad y el niño sobreviva, esas deficiencias en el desarrollo nunca podrán ser superadas.
Teniendo claro, lo que son y la gravedad de estas enfermedades, podemos entrar a desmentir las palabras del Estado, en voz de Diego Palacio: “…las muertes no obedecen estrictamente al hambre sino a cierto grado de desnutrición”, y a “problemas gastrointestinales, específicamente gastroenteritis”, pues bien, aclarando que la gastroenteritis es una infección, provocada por comer alimentos en descomposición, aguas impotables y hasta tierra, es absurdo decir que el problema no es de hambre, pues una persona con unas buenas posibilidades nutricionales, ¡no pondría a sus hijos a comer basura!
Ahora bien, analizando la situación objetiva que soportan las masas colombianas, podemos ver que el problema que se vive en Chocó es tan sólo la punta de un inmenso iceberg de explotación, opresión, hambre y miseria, no sólo para los chocoanos sino para todo el pueblo.
Un claro ejemplo de esto es la famosa sopa de periódico que deben comer muchas familias bogotanas, o los millones de niños que día a día recorren las calles de las principales ciudades, rebuscándose un poco de alimento entre las bolsas de basura, o las decenas de niños que mes a mes mueren en el país, por la misma causa que el gobierno y los medios de comunicación burgueses ocultan bajo el manto de “muerte natural” y de la que ahora hacen tanto escándalo.
Allí están los casos de madres llegando al extremo de asesinar a sus hijos para no verlos sufrir más de hambre, allí está el caso de la mujer que la semana pasada trato de lanzarse del puente de la Av. 68 con Calle 63 en Bogotá, agobiada por no tener con que sostener a sus cinco hijos.
Pero ¿Por qué pasa todo esto en un país donde las ganancias de los capitalistas en el 2006 superaron el record alcanzado a mediados de los años setenta? ¿Por qué pasa esto en un país donde el Estado asegura haber bajado los índices de pobreza un 11% y de desempleo en un 12,5%? Porque para este Estado vender dulces en los buses es "tener trabajo", ejercer la prostitución es "tener trabajo"; pasar de ganarse $5000 diarios a ganarse $6000 es disminuir la pobreza y... esto ¿Por qué? Porque vivimos bajo un Estado burgués. Porque estamos en una sociedad donde impera la ley de la ganancia y donde a pesar de que las masas sostengan esta sociedad con sus manos, generando las grandes ganancias que los parásitos burgueses disfrutan, están condenadas a la miseria, a ser desechadas como basura mientras subsista el capitalismo.
Y porque ahora, con el régimen de Uribe a la cabeza, los niveles de opresión y explotación han alcanzado unos niveles insoportables para las masas. Pues mientras burgueses, terratenientes e imperialistas se jactan de sus multimillonarias ganancias, las masas trabajadoras se mueren literalmente de hambre; porque mientras asesinan, destierran y roban tierras a campesinos condenándolos a la indigencia, aumentan enormemente las hectáreas de tierras en sus manos; porque mientras en el Chocó se mueren los niños de hambre, las tierras de esta región son convertidas en enormes cultivos de palma africana en manos del presidente y sus amigos; porque mientras las anteriormente ricas y productivas tierras chocoanas son erosionadas al cultivar desmedidamente la palma de la muerte, los niños de esta región son condenados a sufrir de marasmo por no tener que comer, o a sufrir de Kwashiorkor al ser obligados a comer exclusivamente plátano, pues es lo único cultivable al lado de la palma africana.
En definitiva, estas muertes que hipócritamente lamentan el Estado y los medios de comunicación, estas muertes que han servido para que los representantes de los ricachones desde el presidente, pasando por la iglesia, empresarios y politiqueros, se desgarren las vestiduras aparentando un falso humanismo, son sólo una muestra de lo que este sistema tiene para ofrecerle a las masas populares. ¡Una razón más de por que debemos destruirlo!