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Urabá procesará jarabes y alcoholes, a partir de yuca
En la zona de Mutatá comenzó a arrojar frutos el proyecto de producción de almidones a partir de la yuca, para el pegamento de cerca de 60 millones de cajas utilizadas para la exportación de la fruta y el plátano. Los bananeros consumen al año alrededor de 3.500 toneladas de almidón e importan esta materia prima de países como Tailandia. Actualmente se adelantan estudios para distribuir almidones y harinas para el consumo humano a través de un proyecto que sea económicamente viable. En unos cinco años se espera colocar en el mercado jarabes y alcoholes elaborados a partir del tubérculo. Para desarrollar el proceso en seco y evitar que la yuca sea un contaminante, a mediados del año pasado se instaló una planta de procesamiento en Mutatá. En el país se produce almidón de yuca para las panaderías y sus derivados por vía húmeda. Este es un proceso altamente contaminante debido al gran consumo de agua que demanda y al riesgo que genera el vertimiento, ya que el tubérculo procesado expide cianuro. "Ya es un hecho. Estamos produciendo almidones de yuca sin contaminar el medio ambiente", dijo Guillermo Henríquez Gallo, presidente de la Junta Directiva de Fundauniban, institución de la comercializadora Uniban que impulsa el programa en la región junto con otras entidades privadas y estatales. El Programa de Fomento Agroindustrial de la Yuca beneficia a 147 productores en forma directa y a unas 588 personas indirectamente. Su cobertura se extiende a las poblaciones de Mutatá, Chigorodó y Carepa donde hay 300 hectáreas sembradas vinculadas al programa. Según el gerente de la Fundación, Gabriel Márquez Vélez, la comunidad, en su mayoría desplazada, le ha aportado al proyecto 113,4 millones de pesos, mientras se han gestionado recursos por 133,4 millones. En 2005, los productores obtuvieron ingresos por 259,2 millones de pesos con la venta de 1.037 toneladas de yuca. El proyecto de Fundauniban, con el apoyo de la Secretaría de Agricultura, comenzó a diseñarse desde 2001. En 2002, para la modernización del cultivo en Urabá, se realizaron pruebas regionales en tres sitios con 40 clones e híbridos de alto rendimiento, de los cuales 12 resultaron promisorios para la zona, tanto industriales como de doble propósito. Adicionalmente, se empezaron a planear siembras de tipo comercial tanto individuales como asociativas. "Estamos arrancando con gente que no tiene nada y a la que se le garantiza una parcela que le permita vivir decorosamente. Es decir, que tenga un salario mínimo mensual y que se le asegure un ingreso permanente", dijo Henríquez Gallo. Destacó que también se ha abierto una perspectiva importante con la producción de harina para todas las fábricas de alimentos y otras industrias que requieren esta materia prima. Al respecto, reveló que en unas 3.400 empresas investigadas se encontró que están interesadas en comprar el producto, lo que puede representar la vinculación de otras 300 familias con la siembra de 1.500 a 2.000 hectáreas.
Ya opera el plan de negocios
Por parte de los productores, en estos momentos hay un plan de negocios operando. Esta estrategia ha permitido que 228 toneladas mensuales sean comercializadas para la planta y que se produzcan 5.928 toneladas anuales para el mercado fresco, con un promedio mensual de 494 toneladas. Se han vendido 90 toneladas de almidón y 24 toneladas de harina.
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